“Brutalidad”. Así es como define una sentencia lo que hizo un hombre a su esposa en pleno proceso de separación en Madrid. El marido le dio tres mordiscos en la cara que provocaron que se quedara colgando la piel y parte del labio de la víctima y después la agredió con un cuchillo. Los hechos sucedieron en la casa que compartían y en la que también se encontraban los padres de ella y los dos hijos de ambos, mayores de edad, que acudieron alarmados al oír los gritos. Seguir leyendo