¿Qué hacía Claudia Montes, amiga de José Luis Ábalos, en la empresa Logirail, dependiente del Ministerio de Transportes? Imposible saberlo atendiendo a los que ha sucedido este miércoles en el Salón de Plenos del Tribunal Supremo en el que se juzga al exministro, a Koldo García y a Víctor de Aldama. Los siete magistrados del tribunal han escuchado tres versiones distintas: que Montes estaba sobrecualificada y se quejó con razón porque la condenaron al ostracismo, que dejó de acudir sin motivo a su puesto de trabajo y que consiguió el empleo por méritos propios y los jefes se peleaban por ella. Esta última opción la ha defendido ella misma: “El director de Renfe me quería para la oficina de arriba y el de Logirail, para la de abajo”, ha asegurado durante su declaración como testigo, en la que ha afirmado que se postuló al puesto en esa empresa a través de portales de empleo y que Ábalos jamás le dijo: “Claudia, te he enchufado”.Seguir leyendo